El movimiento y el juego en la infancia

El juego es el verdadero trabajo del niño. Todas las habilidades intelectuales, psicológicas y sociales se hallan integradas en el juego pero para que el niño realice un auténtico aprendizaje, debemos dejarle jugar en libertad.

Cuando el niño juega en libertad y en contacto con la naturaleza, hace uso de su fantasía pero su aprendizaje es real. El niño descubre el mundo a través del juego. Una torre formada con troncos de diferentes tamaños, formas y pesos, es una verdadera obra de arquitectura en la que el ingenio y la destreza son protagonistas. Por lo tanto, es nuestra labor ofrecerle una amplia variedad de materiales (piedras, conchas, bloques de madera, lanas, telas,…) con los que jugar e imitar a los mayores y un espacio donde pueda correr, saltar, cavar, trepar… y desarrollar su motricidad con toda libertad.

Tras el juego llega el momento de recoger y aquí es donde el adulto debe tener presente que no sólo se trata de dejarlo todo en orden sino que éste supone un auténtico trabajo de selección y clasificación. Si disponemos el espacio del niño de forma que cada cosa se coloque en su lugar correspondiente, le estaremos ayudando a hacer un reconocimiento de los materiales en profundidad. Podemos colocar cestos, cajas o baúles a su alcance donde poder ordenar los juguetes y dejarlos listos para la aventura que comenzará al día siguiente.

Si dejamos que los niños se muevan y jueguen en libertad, les aseguraremos una infancia feliz y una vida adulta llena de posibilidades, ganas de emprender y seguridad para enfrentarse a las dificultades.

Fuente: http://psicorazon.com/la-importancia-del-movimiento-y-el-juego-libre-en-la-infancia/

 

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