Experimentación

La relación de la infancia con los objetos constituye un proceso fundamental para el desarrollo del pensamiento y la construcción de significados. Esta relación forma parte de un proceso encadenado de constantes transformaciones que realizan, no sólo con los objetos, sino también con su propio cuerpo, las personas y el espacio en el que desarrollan sus acciones. Cualquier interacción con el entorno construye y modifica una relación a nivel cognitivo y emocional que transforma al niño o la niña en cada una de estas conquistas, a la vez que se produce una transformación interior a nivel corporal, afectivo y mental.

Las hojas de los árboles

Las hojas de los árboles tienen propiedades altamente sensoriales: el olor, el sonido, el tacto o el color. Es un material que se puede aprovechar cuando empieza a caer y su textura todavía no es tan seca como para quebrarse con facilidad. Se puede usar al aire libre o en un espacio interior amplio y en cantidades ingentes. Cuantas más, mejor. Con este material se puede jugar con él a agrupar y dispersar, para cubrirse o para construir, observar la simetría, el tiempo, etc.

Las linternas

Las linternas se utilizan para hacer juegos de luces y sombras, para superar el miedo a la oscuridad, o para invitar a vivir su misterio. La luz de la linterna, que se mueve a voluntad del que la maneja por todo el espacio disponible, paredes y techos incluidos, es prolongación del desplazamiento del cuerpo, ya que llega donde sus pasos no alcanzan. “Poseer” la luz y “escribir” en el aire, siempre será el comienzo de una narración de juego.

Fuente: Primera infancia y Educación   <a>http://www.oei.es/educacionartistica/primerainfancia/experimentacion.php</a>

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